ROSÁCEA: causa y tratamiento

La rosácea es una enfermedad crónica de la piel que se manifiesta por enrojecimiento de las partes centrales de la cara, acompañado de pápulas y pústulas, así como hiperplasia del tejido conectivo de la piel y glándulas sebáceas. Es un trastorno vascular, lo que significa que afecta a los vasos sanguíneos y la circulación. La rosácea afecta con mayor frecuencia a personas mayores de 30 años, pero también puede ocurrir a principio de los 20 y en los 70 u 80.

¿CÓMO SE PRESENTA Y POR QUÉ APARECE?

Esta afección comienza con la aparición de enrojecimiento en la parte central del rostro, nariz y mejillas. Al principio, el enrojecimiento es transitorio, pero con el tiempo se vuelve más persistente y permanente y, en algunos pacientes, se extiende desde la nariz hasta las mejillas en forma de mariposa. Los capilares dilatados comienzan a aparecer en la piel, seguidos de hinchazón y engrosamiento del tejido conectivo y glándulas sebáceas. También puede ocasionalmente producir pequeñas protuberancias de color rojizo (pápulas) y, a veces, estas están llenas de pus (pústulas). Este tipo de rosácea, rosácea papulopustulosa, a menudo se puede confundir con el acné, pero estos cambios deben diferenciarse de ellos de manera oportuna porque no se tratan con los mismos productos y no responden al tratamiento del acné. Estos cambios afectan más a la nariz que, debido al engrosamiento del tejido conectivo y las glándulas sebáceas, se agrada, pierde forma y adquiere un aspecto bulboso. Este tipo de rosácea afecta casi exclusivamente a los hombres. Aparte de los síntomas anteriores, la rosácea también se caracteriza por molestias sensoriales (hormigueo, picazón, calor, episodios temporales o permanentes de enrojecimiento muy intenso dependiendo de una serie de factores). La piel puede estar seca o grasa y es incorrecto pensar que la piel con rosácea siempre está necesariamente seca. Este tipo de piel se caracteriza por ser extremadamente reactiva y sensible.

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La rosácea en la cara aparece inicialmente solo ocasionalmente y luego con más frecuencia. La causa de la rosácea aún es desconocida en gran medida, pero se postula que podría deberse a una combinación de diferentes factores hereditarios y ambientales. Ciertos factores pueden estimular o empeorar los síntomas de la rosácea al aumentar el flujo sanguíneo a la superficie de la piel.

Algunos de estos factores son comida y bebidas calientes, comida demasiado picante, alcohol, exposición a temperaturas extremas, radiación solar y UV, estrés, ejercicio intenso, baños calientes o saunas, corticosteroides, así como ciertos medicamentos para los vasos sanguíneos y la presión arterial alta.

Aproximadamente la mitad de las personas con rosácea también tiene problemas con ojos secos, irritación, hinchazón y enrojecimiento de los párpados. Algunos pacientes desarrollan primero síntomas relacionados con los ojos y solo más tarde aparece la rosácea en la cara. La rosácea suele ir acompañada de la cuperosis cuyas principales características son los capilares dilatados.

¿QUÉ Y CÓMO USAR?

Aunque lamentablemente no existe cura para la rosácea, existen tratamientos que pueden controlar y reducir los signos y síntomas de esta enfermedad. Por lo general, incluyen una combinación de ciertos medicamentos recetados y cambios en el estilo de vida. A largo plazo, es de suma importancia evitar los factores mencionados ante mencionados que conducen a la progresión de esta desagradable enfermedad. A pesar de que la rosácea no es una enfermedad de etiología bacteriana, el tratamiento con frecuencia incluye antibióticos con efecto antiinflamatorio. Los antibióticos pueden estar en forma de píldoras o cremas, geles o lociones que se usan tópicamente en la piel dañada y evitan una mayor propagación. A menudo se utilizan metronidazol, ácido azelaico e ivermectina. Por supuesto, estos medicamentos se toman de forma temporal y exclusiva en consulta con un dermatólogo. La ivermectina, junto con el metronidazol, es una terapia convencional cada vez más utilizada porque suprime el ácaro Demodex (D. folliculorum i D. brevis) cuyas dos especies viven dentro de las unidades pilosebáceas de la piel humana, alimentándose de sebo y células muertas de la piel y causando la reacción inmunitaria de la piel que conduce a la progresión de los síntomas de la rosácea.

La rosácea es una enfermedad vascular crónica y progresiva, lo que lamentablemente significa que ninguna crema puede hacer que desaparezca de forma permanente. Sin embargo, el cuidado adecuado de la piel y ciertos productos cosméticos que tienen ingredientes calmantes pueden aliviar los síntomas y no irritarán más la piel si la rosácea no está en la fase aguda. Elige limpiadores suaves sin perfume y tensioactivos agresivos, así como los productos neutros para uso diario que hayan sido testados dermatológicamente en pieles sensibles. Un ejemplo concreto de este tipo de producto son Spectra y Úna, dependiendo del tipo de piel. Spectra es una emulsión ligera que se puede usar en lugar de crema en pieles mixtas y grasas. Proporciona apoyo diario y protección antioxidante a la piel. Úna está destinada a los tipos más secos, calma la inflamación de la piel, regenera, fortalece y nutre. Durante el día, la piel debe estar protegida con un FPS suave porque la radiación UV es un gran desencadenante de cambios inflamatorios en la piel con rosácea. Todos estos productos también se pueden utilizar como complemento diario de la terapia médica prescrita.

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En conclusión, si tienes rosácea, recuerda que puedes mantenerla bajo control, eligiendo los cosméticos suaves adecuados y evitando los factores desencadenantes que empeoran los síntomas. Necesitas una rutina de cuidado de la piel simple y minimalista, sin ingredientes activos y con protección solar y formulaciones calmantes y antiinflamatorias especialmente formuladas.